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PROGRAMA 14. C.M.v. WEBER,
J. STRAUSS y R. STRAUSS

viernes, 30 mayo, 20.30 h.
sábado, 31 mayo, 20.00 h.
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02 septiembre A 21€  B 16€  C 12€  D 7€ Aplicables descuentos habituales

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Director
RUBÉN GIMENO

Fagot GUSTAVO NÚÑEZ

Oberon (Obertura), C.M.v. Weber
Concierto para fagot y orquesta en fa mayor, Op.75, C.M.v. Weber
Allegro ma non troppo | Adagio | Rondo (Allegro)
Rosen aus dem Süden, Op.388, J. Strauss
El caballero de la rosa (Suite 1945), R. Strauss

La llamada de la trompa de Oberón nos conduce al umbral de un mundo soñado de elfos y hadas. En esta soberbia pieza instrumental Weber destila poesía, evocación, resonancias en lo más recóndito de nuestra alma, según Tovey. Romanticismo, en definitiva.
Weber no sólo es aplaudido por sus óperas. Precedido del éxito de su Concertino para clarinete e inmerso en una gira, recibe un encargo de la Orquesta de Munich para un nuevo concierto. Acepta y transforma al fagot en un solista a la manera de un cantante. Su entrada resulta sorprendente; despliega todo su potencial lírico en el “Adagio” y transmite alegría y vitalidad para terminar.
En la capital del Imperio austrohúngaro, no muy lejos de allí pero sí unas décadas más tarde, se escuchan y se bailan por doquier los valses de Johann Strauss. Burgueses, aristócratas, artesanos, obreros vieneses sienten que ésa es su música. Frases regulares, estructura predecible, riqueza melódica, algún guiño exótico (como el compás de “Rosas del Sur”, a la manera de los gondoleros venecianos) facilitan que todos puedan disfrutarla. Todavía en este momento era posible engañarse y pensar que el mundo, su mundo, era así: alegre, despreocupado, seguro.
En tiempos de Richard Strauss ya no era posible seguir creyéndolo. Esa brillante fachada se ha resquebrajado y tras ella se descubre una realidad llena de desigualdades y tensiones. Richard Strauss parece querer cerrar los ojos a lo que le rodea cuando decide que en su próxima ópera el humor, la risa, estarán en el centro, y propone al poeta Hugo von Hoffmansthal que le acompañe. Y aunque la época del libreto sea otra, el compositor llenará la partitura de valses, a la manera de Johann. El caballero de la rosa (1911) será la obra más aplaudida de todas las de Richard Strauss. Y cuando éste parta al exilio, ya en plena segunda Guerra Mundial, una de las partituras que deposita en la caja de seguridad del Hotel de Baden es la de El caballero de la rosa. Vencido por la edad y las circunstancias, consigue terminar la adaptación para gran orquesta algunos de sus valses a fin de que "pase a la posteridad en una forma artística de la que todavía puedo responder en el Olimpo". Ya no son música para bailar en cualquier café, en cualquier parque, sus principios de funcionamiento son otros, embebidos de una sensualidad decadente. Desde los primeros hasta los últimos acordes no dejan de recordarnos que una etapa se está cerrando, aquella que abriera Weber: el Romanticismo. Y para nosotros tan imaginario es el mundo de elfos de Weber como el de opereta de Strauss.

www.orquestafilarmonicademalaga.com

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