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PROGRAMA 09.
P.I. TCHAIKOVSKY

viernes, 14 febrero, 20.30 h.
sábado, 15 febrero, 20.00 h.
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Tchaikovsky. Música y verdad humana

Director
ALDO CECCATO

Suite nº 4 en Do mayor, Op.61, "Mozartiana", P.I. Tchaikovsky
Guige | Minuet | Prayer, after a transcription by Liszt | Theme and variations
Sinfonía nº 4 en fa menor, Op.36, P.I. Tchaikovsky
Andante sostenuto - Moderato con anima | Andantino in modo di canzona
Scherzo: allegro | Finale: allegro con fuoco

Tchaikovsky no lo dudaba: en el origen de la música siempre debía estar el corazón. La música, aun mejor sin palabra alguna, atesoraba el poder de dejar atisbar el alma humana. Esa humanidad la descubre en Mozart, "el divino Mozart", a quien rinde homenaje con Mozartiana (1887), suite en la que orquesta cuatro piezas del genio de Salzburgo. Tchaikovsky pretende acercar a aquél al gusto contemporáneo. Encontramos aquí un seductor juego de relaciones, de admiraciones, entre compositores y entre músicas. Así, en la partitura que cierra el ciclo, Mozart se había inspirado en un tema de Gluck; y la tercera, probablemente la más conocida (el Ave, verum corpus), llega a Tchaikovsky a través de una versión de Liszt. Pero todo en esta composición aparece amalgamado por la emoción de Tchaikovsky ante ese Mozart, para él inocente y siempre genial.
Diez años atrás, Tchaikovsky no podía dejar de pensar en los recientes acontecimientos de su vida. Su fallido matrimonio lo había sumido en un estado confuso del que da cuenta en la intensa relación epistolar con su mecenas, Nadezha von Meck. Esta angustia vital encuentra un sonoro eco en su nueva obra, la Cuarta sinfonía:

La introducción es el germen de toda la sinfonía, indiscutiblemente la idea principal. Esto es el destino [...].
¡Oh, alegría! ¡Por fin aparece un sueño dulce y tierno! [...] ¡Es la felicidad! ¡No! Sólo eran sueños, y el Destino se encarga de despertarnos [...].
El segundo movimiento de la sinfonía expresa otra frase depresiva: ese sentimiento de melancolía que llega por la noche, cuando estás sentado a solas, cansado de trabajar, tomas un libro pero se te cae de las manos. Se amontonan los recuerdos [...].
El tercer movimiento [...] no expresa sentimiento concreto alguno [...].
El cuarto movimiento. Si no encuentras razón para la alegría dentro de ti, mira a los demás. Sumérgete entre la gente corriente y observa cómo saben lo que tienen que hacer para alegrarse, abandonándose por completo a los sentimientos de alegría. Imagen de festejo campesino. Pero apenas has podido evadirte, para distraerte a través del placer de los demás, el inexorable Destino aparece una vez más y te recuerda su existencia. Pero ya nada te afecta [...] Hay placeres sencillos, pero poderosos. Disfruta con la alegría de otras gentes. Uno pude vivir, a pesar de todo.


www.orquestafilarmonicademalaga.com

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