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PROGRAMA 06. L.v. BEETHOVEN,
A. DVORÁK y F. SCHUBERT

viernes, 29 noviembre, 20.30 h.
sábado, 30 noviembre, 20.00 h.
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Director
PAUL GOODWIN

Violonchelo TILMAN MAHRENHOLZ

Las criaturas de Prometeo (Obertura), L.v. Beethoven
Concierto para violonchelo y orquesta en si menor, Op.104, A. Dvorák
Allegro | Adagio ma non troppo | Finale (Allegro moderato)
Sinfonía nº 9 en Do mayor, D.944, F. Schubert
Andante - Allegro ma non troppo | Andante con moto | Scherzo. Allegro vivace
Finale. Allegro vivace

Nadie mejor que Ludwig van Beethoven, aun con una de sus oberturas más clásicas, Las criaturas de Prometeo, para servir de preámbulo a esta invitación al mismo corazón del Romanticismo. Dos compositores, ambos en una espléndida madurez, convierten en música ese horizonte estético que hemos denominado Romanticismo.
Caminan por la senda abierta, entre otros, por Haydn, Mozart y, por supuesto, Beethoven. Por eso escriben en géneros ya sancionados, como el concierto solista y la sinfonía; despliegan su imaginación en estructuras musicales largamente ensayadas, como la forma sonata; alzan el vuelo melódico con fruición; o ansían una coherencia y organicidad que acote la fértil inventiva.
Al mismo tiempo, tanto Franz Schubert como Antonín Dvo?ák, que de ellos estamos hablando, dejan resquicios abiertos que nos permiten atisbar estados de ánimo. Schumann lo resumía así respecto a Schubert:

En la profundidad de esta obra [la Sinfonía "Grande"] yace algo más que una mera canción, y más que simple júbilo o tristeza, cosa expresada en música en muchísimas ocasiones; se trata de algo que nos transporta a un mundo donde no puedo recordar haber estado antes.

En referencia al Concierto de Dvorák se menciona la nostalgia de su tierra, o la tristeza por la muerte de su cuñada, que el compositor no desmiente aunque añade:

El final termina diminuendo gradualmente, como un suspiro -con reminiscencias del primer y segundo movimientos- el solo muere en pianissimo. Entonces crece de nuevo y los últimos compases son retomados por la orquesta y el conjunto concluye con tempestuoso humor. Esa era mi idea y no puedo alejarme de ella.

Tanto uno como otro, engrandecen la dimensión sinfónica del Romanticismo. La orquesta en manos de Schubert se muestra repleta de posibilidades, con un viento que no es un mero aditamento. Dvo?ák, por su parte, sin quitarle su parte de protagonismo indiscutible, técnico y expresivo, al violonchelo, coloca a su lado a un dúctil conjunto orquestal donde el viento, de nuevo, goza de memorables momentos.
Pero también hay distancias entre Dvo?ák y Schubert. Uno habla desde el mismo centro de esta tradición romántica, desde Viena, y el otro desde la periferia, desde Bohemia, cerca de Praga. Uno marca una de las primeras cimas del Romanticismo; el otro, más de cincuenta años después, sigue demostrando su vitalidad. Uno muestra la belleza de lo por venir y el otro la del ocaso.

www.orquestafilarmonicademalaga.com

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