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PROGRAMA 04. M. DE FALLA y
M. MUSSORGSKY / M. RAVEL

viernes, 25 octubre, 20.30 h.
sábado, 26 octubre, 20.00 h.
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02 septiembre A 21€  B 16€  C 12€  D 7€ Aplicables descuentos habituales

                                                                                                    INFORMACIÓN ABONOS

Director
JOSÉ RAMÓN ENCINAR

El sombrero de tres picos (Suites nº1 y nº2), M. de Falla
Mediodía | Danza de la molinera | El corregidor | Las uvas
Danza de los vecinos  (Seguidillas) | Danza del molinero (Farruca) | Danza final (Jota)

Cuadros de una exposición, M. Mussorgsky / M. Ravel 
Promenade I. Gnomo | Promenade II. El viejo castillo | Promenade III. Las tullerías IV. Bydlo
Promenade V. Ballet de los polluelos en sus cascarones VI. Samuel Goldenberg y Schmuyle
Promenade VII. El mercado de Limoges VIII. Catacumbas- Cum mortuis in lingua mortua

IX. La cabaña sobre patas de gallina X. La Gran Puerta de Kiev

25º Aniversario de la Fundación Picasso. Museo Casa Natal
10º Aniversario del Museo Picasso de Málaga

El sentimiento nacionalista recorre muchas de las músicas europeas del siglo XIX y del XX. Mussorgsky, al Norte, y Falla, al Sur, nos dan testimonio de esta revitalización de los ambientes musicales.
En 1873 Victor Hartmann, arquitecto, pintor, diseñador, ilustrador y amigo de Mussorgsky, muere a los treinta y ocho años. Muy afectado por la pérdida, el compositor decide rendirle homenaje “poniendo en música” una selección de sus diseños. Mussorgsky se retrata como un visitante más ante los cuadros, atrapando su cambiante actitud en las promenades (paseos): “Mi propio rostro aparece en estos interludios”. Su imaginación infunde una vida e historia propia a los dibujos colgados de las paredes de la Academia de Artistas de San Petesburgo. Así, dos esbozos de sendos judíos se convierten en una apasionada controversia entre diferentes formas de entender el mundo, o un diseño de reloj en forma de la cabaña de Baba-Yaga torna en la mismísima y amenazadora bruja.
Mussorgsky se muestra original, franco, directo. El músico ruso propone, frente al hegemónico romanticismo germano, un nuevo tipo de artista y de arte. Rechaza los estudios académicos, aunque no la formación, privilegia su intuición y se dirige ante todo al pueblo, con un lenguaje que le resulte inteligible, entroncando con dos de las más fértiles corrientes de pensamiento en la Rusia de la segunda mitad del XIX, el realismo y el populismo.
Huyendo de la confrontación mundial e invitados por Alfonso XIII, llegaron a España los famosos Ballets Rusos de Diaghilev. Falla les sirve de cicerone. El empresario escucha entonces algunas de sus partituras y, entusiasmado, le encarga un ballet. El sombrero de tres picos, inspirado en El corregidor y la molinera de Pedro Antonio de Alarcón, será el resultado.
La música brillante, arrebatadora, sensual, contrastaba con la imagen que el músico transmitía, comparado por quienes lo conocieron con "un personaje del Greco" o "un monje ascético". El estreno el 22 de julio de 1919 en el Teatro Alhambra de Londres será apoteósico. El éxito internacional aparece, una vez más, atemperado en España. Hoy nos resulta sorprendente que una obra que se ha convertido en una de las más reconocibles imágenes musicales de nuestro país, incluso para nosotros mismos, haya sido alguna vez cuestionada justamente en su “españolidad”. Pero así fue, aunque no por todos. Manuel Azaña reflexionaba con motivo de una representación en la Opera de París: "Falla con ternura comunicativa, nos muestra una España popular, mas no por la fachada, sino por dentro".

www.orquestafilarmonicademalaga.com

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