(!) Uso de cookiesUtilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios mediante el análisis de sus hábitos de navegación.
Necesitamos su consentimiento para poder hacer uso de las cookies que requieren su aprobación previa.
Para más información puede leer nuestra Política de Cookies

PROGRAMA 02. J. BRAHMS y
M. BRUCH

viernes, 20 septiembre, 20.30 h.
sábado, 21 septiembre, 20.00 h.
· Inicio venta · Precios Comprar entradas · Ver aforo
02 septiembre A 21€  B 16€  C 12€  D 7€ Aplicables descuentos habituales

                                                                                                    INFORMACIÓN ABONOS

Director
MARCO GUIDARINI

Violín ALEXANDRE DA COSTA

Obertura para un festival académico
, Op.80, J. Brahms
Concierto nº 1 para violín y orquesta en sol menor, Op.26, M. Bruch
Vorspiel - Allegro moderato | Adagio | Finale - Allegro energico
Sinfonía no 2 en Re mayor, Op.73, J. Brahms
Allegro non troppo | Adagio non troppo - L’istesso tempo, ma grazioso
Allegretto
grazioso (Quasi Andantino) - Presto ma non assai - Tempo
Allegro con spirito

Misma época, misma cultura, misma formación, experiencia y actitud como compositores. También amigos comunes y editor. Y una relación epistolar que va desde, al menos, 1864 a 1894. Johannes Brahms y Max Bruch están unidos por los hilos invisibles que tejen la realidad musical alemana de la segunda mitad del siglo XIX, el siglo romántico por excelencia.
Más allá de sus éxitos con la música vocal, ambos sienten que la nueva época les empuja hacia el territorio sinfónico. Max Bruch da el paso con su Concierto nº 1 para violín y piano en sol menor, op. 26. La gestación fue larga pero en el resultado final se trasluce la inclinación que el autor siente por el violín: "En mi juventud estudié violín durante cuatro o cinco años y [...] aprendí a conocer y a amar el instrumento". Las amplias dificultades técnicas para el violinista se ven recompensadas por una concepción que permite el lucimiento. El don lírico del compositor encuentra asimismo expansión, particularmente en el hermoso movimiento central. Para concluir se oye un tema de aire zíngaro que colma el gusto del momento por cierto exotismo. El tremendo éxito, si bien llegó a hastiar al compositor, le animaría acometer sus dos primeras sinfonías.
Brahms conocerá ambas de primera mano. Corre finales de la década de los sesenta y principios de la de los setenta y, asentado ya definitivamente en Viena, él aún no ha escrito ninguna. Su Primera sinfonía aparecerá por fin en 1876 y solo un año después la Sinfonía nº 2 en re mayor, op. 73. Los analistas han destacado el impulso optimista de ésta, su composición fluida, lejos de las angustias de la anterior. Brahms, hasta entonces prestigioso compositor de obras corales y de música de cámara, se dirige ahora al masivo público de las salas de concierto. Las exigencias de esta Sinfonía nº 2 para el oído son altas, por la complejidad y riqueza de la escritura tan atenta al desarrollo motívico, por las sutilezas rítmicas, por la refinada escritura orquestal o por las innovaciones armónicas. Pero Brahms no quiere hacer una música que excluya y deja señales fácilmente identificables, como melodías, incisos y sobre todo una continua apelación a la emoción, que invitan a todos a seguir oyendo.
Los reconocimientos se multiplicaron tras las sinfonías, entre ellos un nombramiento como doctor honoris causa para el que Brahms escribe la Obertura para un festival académico, op. 80. Ensambla desprejuiciadamente en esta pieza de circunstancia una serie de tonadas estudiantiles, recordándonos que el humor puede ser también patrimonio de los grandes compositores y su música.

www.orquestafilarmonicademalaga.com

Accesibilidad | Mapa Web | Aviso Legal | Política de Cookies