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| 01 agosto | A 42€ B 31€ C 23€ D 14€ | ||||||
El fenómeno Rufus Wainwright (Rhinebeck, Nueva York, EEUU, 1973) comienza cuando su debut discográfico, allá por 1998, le valiera la etiqueta de Mejor Nuevo Artista del Año por la revista Rolling Stone. A partir de entonces, su pop orquestal y barroco, su mezcla inequívoca de opulencia e intimismo le ha valido una cohorte de declarados adictos en progresivo aumento y un status de clásico que a sus treinta y cinco años es más que una excepción una proeza. Rufus es a todas luces uno de los mejores y más atípicos talentos musicales surgidos en la última década. Partiendo de influencias que van desde el folk a la ópera, pasando por el pop electrónico, la canción francesa y el musical, su estilo es una exquisita concurrencia de contrastes, letras cáusticas y confesionales, megalomanía, manierismos vocales, opulencia, histrionismo… que él hace sublime cuando en otros no sería más que hortera. Y su trayectoria discográfica no es más que la evidencia de cómo todo ello se ha ido destilando, adquirido dulzura, madurez y un cierto tono épico que lo encumbra más y más. Rufus Wainwright (98), Poses (01), Want one (03) y Want two (04) y Release the stars (07) –presentado en nuestro escenario el pasado noviembre– definen a un compositor, cantante e intérprete pretencioso, descarado, egocéntrico… al tiempo que preciosista, versátil, divertido, estremecedor… genial.